Conductas 0.0 en entornos 2.0 (1º parte): los hashtag en twitter

Me propongo hacer una serie posts sobre ciertos comportamientos (la mayoría de los que hablaré los considero no del todo apropiados) que se dan actualmente en las redes. Ya dije en una  entrada anterior que, por deformación profesional, una de las cosas con las que más disfruto es observando distintos comportamientos; obviamente, no podemos saber a priori lo que lo que los usuarios de las redes sociales piensan o sienten, pero si algo hay observable es la conducta, en este caso «conducta escrita», y a través de ella se pueden inferir las medidas de ciertos tipos de variables.


No pretendo que esta serie de artículos sean algo así como una «guía de comportamiento del usuario de redes sociales», ni mucho menos. No soy yo quién para hacer ninguna guía, en primer lugar porque hay muchas personas que saben de eso infinitamente más que yo, y en segundo lugar porque un servidor, como usuario habitual de las redes más de una vez habrá dado la brasa y/o molestado en los muros y TL de algunas personas.


En todo caso, hoy me gustaría empezar hablando del comportamiento de los usuarios de twitter en lo relativo al uso de los hashtag. Últimamente he participado de algunos debates sobre si se debe o no «entrar al trapo» o no usando un hashtag del cuál se desconoce su uso concreto. Hay hashtags que por su denominación son bastante claros, como por ejemplo #rrhh #empleo, aunque también depende del contexto en que se usen; sin embargo, existen otros que no son tan claros y pueden dar lugar a confusiones y malos entendidos.


Pero más allá de esos detalles, como soy un convencido de que el mundo 2.0 es básicamente una representación digital del mundo 1.0 (salvando diferencias) y que ciertas conductas son igualmente apreciadas o detestadas en ambos contextos, me he permitido poner un ejemplo «analógico» de lo que pasaría al usar de una manera u otra un hashtag. Aquí lo dejo y espero opiniones y críticas 😉


Imaginen que van como invitados a casa de un amigo donde hay varias personas. Resulta que vemos que están hablando sobre un tema muy comentado, pero no sabemos exactamente qué. Por otro lado, somos personas muy extrovertidas y que nos gusta llamar la atención, y queremos participar cuanto antes con los demás.

Tenemos dos opciones:

a) Presentarnos de manera mínimamente educada, hablando en minúsculas y sin chillar. Si conocemos a alguien del grupo, aunque nos suene poco, nos puede facilitar la incorporación al mismo y conocer a gente nueva. Pasados los días, si las reuniones en casa de nuestro amigo se repiten y nos vuelven a invitar, podemos usar el mismo tema de conversación y disfrutar de las personas que hemos conocido. Lo normal es que los participantes del grupo (también normales) asuman que eres normal, y que puedes integrarte en la normalidad de mantener una charla o disfrutar de un agradable rato con gente normal.

b) Irrumpir de repente en el grupo, sin venir a cuento, y desvirtuar el verdadero tema de debate. Por ejemplo, si se está hablando de lo vomitiva que es Belen Esteban, llegar nosotros y decir «Pues yo vendo unos pendientes muy parecidos a los que lleva Belén Esteban», y repetirlo en numerosas ocasiones por si alguien no s ha enterado o queremos vender más pendientes. En las siguientes ocasiones, mantendremos nuestra conducta sin variación alguna, pese a quien pese. Lo normal es que los participantes del grupo asuman que no eres normal, que vienes a vender cosas a casa de unos amigos y provocar rechazo casi instantáneo.

¿Tú que opción escoges?

¿Ayudan las redes sociales a la convivencia?

Hace ya unas cuantas semanas,  Club Bloggers ( promovida por Ángel Cabrera(@artecar24) y Senovilla (@senovilla_jfs) nos proponían a cientos de blogueros que escribiéramos sobre la convivencia, aprovechando que hoy, 8 de octubre se celebra el día internacional de la Convivencia. A mí me gustaría hablar de convivencia y redes sociales.
Parece que en las últimas décadas este concepto se hace más difícil de poner en práctica: nos hemos vuelto más individualistas, ya no saludamos al vecino, nos enzarzamos en ridículas discusiones de tráfico y, en definitiva, da la impresión de que nos hemos vuelto más intolerantes con el que tenemos enfrente.
Sin duda, hay ciertos valores que se han ido quedando por el camino, o a menos, nos cuesta rescatar de vez en cuando: la educación, la amabilidad, la cortesía…en muchas ocasiones nos sorprende ver a una persona que es capaz de convivir normalmente con sus iguales.
Pero al auge de las redes sociales ha venido a recordarnos que vivimos en sociedad. Somos individuos, pero funcionamos en grupo. Por supuesto, hay muchísimas diferencias individuales al respecto: hay gente que necesita participar en diferentes grupos sociales y relacionarse al máximo, y sin embargo otras prefieren hacerlo de un modo más discreto…pero en alguna u otra medida, todos nos relacionamos, todos conocemos a otras personas y todos dependemos de todos para que las cosas funcionen.
Si las redes sociales han tenido éxito, es básicamente, aunque parezca una perogrullada, porque somos sociales. La comunicación es una de las necesidades básicas de cualquier persona, y las redes no han hecho otra cosa que multiplicar la transmisión de información por infinito. Ya no hay emisor y receptor, como en el modelo clásico. Todos somos generadores, receptores y difusores de información, y al fion y al cabo somos personas quienes lo hacemos.
En la red no nos tocamos, no nos olemos, no nos sentimos físicamente, pero si nos relacionamos a diario compartiendo enlaces, conversando,etc…y pasado un tiempo esto provoca que, antes o después, nos desvirtualicemos. Es imposible que todos nos caigamos bien, pero pienso que las redes, de diferentes maneras, sí están ayudando a fomentar y reforzar la convivencia.
Es cierto que saber convivir o no depende de nosotros: saber escuchar al que o opina igual que noostros, ser tolerantes con la diferencia, y al fin y al cabo, compartir, que es la esencia del 2.0….pero aunque dependa de un factor individual, las redes son sociales al 100% y ahora somos millones los que convivimos en ellas.
¿Te han ayudado a convivir las redes sociales?

Los 3 hashtag que han cambiado mi vida (a mejor)

Empiezo este post disculpándome por mi inactividad estos dos últimos meses.. Posteé hace un tiempo un artículo llamado “No abandones tu blog, él nunca lo haría”, y al final creo que no he demasiado ejemplo. Disculpas de antemano por los comentarios no contestados y empiezo de nuevo una actividad bloguera algo más constante.

El 2010 ha sido un año un tanto extraño, lleno de sobresaltos y eventos inesperados que me ha dejado algo descolocado. Durante algún tiempo he andado perdido por las aguas pantanosas del desempleo (aunque he tenido la suerte de mantener mi actividad como psicólogo a tiempo parcial), y no tenía muy claro cual iba a ser mi futuro más próximo.
 Sin embargo, Twitter es fiel y  ha estado ahí todas las noches esperándome y ha sido fuente de alivio en muchas ocasiones. Por eso quisiera hablar un poco hoy de lo que ha significado Twitter para mí, y más concretamente tres hashtags especialmente relevantes.
Uno de los elementos más importantes en Twitter es el uso de los hashtag para mantener debates, conversación o para hablar de un tema en concreto. Muchos de nosotros, al empezar en Twitter, nos quedamos anonadados de ver tantos símbolos que empiezan con la almohadilla o hash, pero enseguida entendemos su significado y le sacamos provecho. Todos los días se pueden encontrar numerosos trending topics o temas más hablados y partir de ahí conocer usuarios muy activos e interesantes.
El primer hashtag que recuerdo me llamó la atención fue al archiconocido “#er5”. Empecé a ver como muchas personas a las que seguía y otras que no, usaban ese hash al finalizar sus tweets. La pregunta del momento de muchos de nosotros era ¿qué es #er5?, y @fmlopez48, una de las mejores y más activas tuiteras de este país y excelente embajadora digital, nos lo explicaba amablemente en su blog. A través de este grupo pude empezar a conocer gente muy interesante con las cuales hoy en día mantengo una excelente relación en mi TL, y afortunadamente fuera de él también.
El segundo, y bastante más reciente, empezó este verano con el nombre de #madeincanarias. Es curioso pero en el tiempo que llevaba en Twitter hasta el momento no tenía demasiados compañeros de Canarias, solo conocía unas pocas personas de por aquí cerca. Pero unos cuantos tuiteros, @marta_rruiz, @elgauchocanario, @daviniasuarez @YaPCi @ZoeTf y algunos otros más, empezaron, casi sin quererlo, a mantener conversaciones bajo ese hash con el fin de hacer un encuentro en el cual al final fuimos unas 30 personas.
Me encantó como se desarrolló el “evento” y como poco a poco, a pesar de ser un poco pesados y llenar el TL de nuestros seguidores con el #madeincanarias, fuimos organizándonos para ir al monte un domingo de agosto a comer y hacer desvirtualizaciones masivas. A partir de este momento pude conocer a gente con la que había charlado mucho en el TL y comprobar que eran unas personas estupendas fuera del tweetdeck.
A partir de ahí hemos mantenido el contacto, y es hace muy pocos días cuando muchos de nosotros nos hemos vuelto a encontrar en las jornadas que ha organizó AERCO en Las Palmas de Gran Canaria el fin de semana pasado. A través de el tercer hash al que me quiero referir hoy, #aercanarias,  empezamos a averiguar quién iba a ir y acabamos juntándonos unos cuantos de las islas, e incluso alguna peninsular obtuvo la “nacionalidad canaria” (con diploma incluido) al acabar el fin de semana. Durante estos dos días he tenido la oportunidad de reencontrarme con algunas personas y desvirtualizar y descubrir a muchas otras, entre otros algunos de los magníficos ponentes de las jornadas y otros asistentes a las mismas.
Pero lo importante de todo no es cuánta gente he conocido, ni si son más altos, más bajos, más guapos o más feos. Lo verdaderamente maravilloso es que he compartido grandes momentos con grandes personas, y más allá del networking que se le supone a estos eventos como se le supone el valor al soldado, es una suerte de reencuentro de habilidades sociales perdidas, tal y como le comentaba a @FerlopFer hace varios días. Sin duda, una grata sorpresa ver cómo ese espíritu 2.0 que tanto se promueve en la red mantiene su esencia al apagar los ordenadores y vernos las caras.

No voy a negar que hayan surgido oportunidades laborales en Twitter, de las que ya iré hablando otro día, pero más valor que eso tiene el que la confianza adquirida con los compañeros a través del TL crece a pie de calle cuando surgen las oportunidades de encontrarnos, y también es bonito dar con personas que te preguntan ¿qué es eso de Twitter? y podérselo explicar un poquito.
 Twitter es, más que nada, comunicación, y por eso he querido resumir mis buenas sensaciones y vibraciones en los tres hash que he nombrado, y confío que estos encuentros “analógicos” sólo sean los primeros de los muchos que nos quedan por delante. En una situación de crisis económica y de valores, es un gustazo poder observar y compartir las ganas que tienen muchas personas de establecer un nuevo paradigma en las relaciones personales.
A todos ustedes, a los que han estado en esos hashtag y por supuesto también a los que no, que son muchos y estupendos, solo quiero decirles gracias por estar ahí y por dejarme haberles conocido, desde luego para mí y como dice la frase que da título al post, hay varios hashtag que han cambiado un poco mi vida (para mejor, por supuesto). Vaya, que como dice @elgauchocanario: #selescogecariñojodios