Internet es Tuyo: por qué estaré allí el viernes

Internet es TuyoInternet es Tuyo celebra su III Edición este viernes 18 de mayo. Poco a poco, este evento creado y dirigido por Ismael El-Qudsi, CEO de Internet República, ha ido ganándose un hueco entre las mejores citas anuales sobre Internet y social media en España. Los anteriores años me había quedado con las ganas de asistir, y este año reservé con bastante antelación vuelo y entradas porque me habían asegurado que valdría realmente la pena.

Y así, desde luego parece ser. En esta edición de Internet es Tuyo el equipo organizador, con Inma Ferragud como Dircom y uno de sus principales baluartes,  ha tirado la casa por la ventana y nos va a traer lo mejorcito del panorama actual del mundo de las redes. Pero si hay algo que me encanta es que, a priori, no es el “típico evento de social media”, sino que se trata de un concepto mucho más amplio. Periodismo, sociedad, Internet, comunicación, psicología, coaching, y muchos más temas serán expuestos por magníficos profesionales y ponentes en el Palacete del Duque de Pastrana.

El formato de ponencias de Internet es Tuyo es similar al de las TEDTalks, es decir, aproximadamente unos 20 minutos de duración por cada uno de los participantes, lo cual considero un acierto, ya que por un lado ofrece agilidad y ritmo al evento, y por otra parte, nos permite ver a un mayor número de conferenciantes. Hay que recordar que, a igual que en la edición del año pasado, el evento será retransmitido por streaming, y seguramente va a tener igual o mayor acogida que el año pasado, en donde hubno decenas de miles de asistentes virtuales.

Internet es Tuyo no es gratis. Claro que no. La calidad se paga, y en este caso, creo que han logrado un ajustadísimo precio para los asistentes, tendiendo en cuenta que incluye la asistencia al evento, sino también desayuno, almuerzo y cena, y posterior fiesta con la actuación de Ramil y su trío de jazz. Para colmo, me acabo de enterar que pinchará en la fiesta Ana Aldea, lo que supone una garantía de buena música, al igual que ya ha ocurrido con la #mepartoparty en las últimas ediciones del EBE.

En cualquier caso, si todavía se están planteando asistir o no al evento, les recuerdo que Cooking Ideas está sorteando varias entradas para el mismo. Aunque ya queda muy poquito, vale la pena participar en el sorteo y estar el viernes allí. Internet es Tuyo será este viernes un magnífico punto de encuentro para profesionales de los medios digitales, una estupenda oportunidad de volver a encontrarme con viejos amigos y desvirtualizar a otros tantos de mi TL, y una fiesta para celebrar que Internet es de todos y todos formamos Internet.

¿Nos vemos el viernes en Internet es Tuyo?

No abandones a tu blog: él nunca lo haría

Es muy difícil calcular el número de blogs que existen actualmente en la red. Si nos aventuráramos a decir una cifra, muy probablemente nos equivocaríamos, así que dejémoslo por ahora en que son muchos, muchísimos, más de los que nos podamos imaginar.

Independientemente del valor expresivo que tiene un blog, para mí ha tenido un valor catártico o cuasi-ansiolítico: me gusta escribir, me desahogo de alguna manera y también me relaja, aparte de mostrar mi opinión sobre ciertos temas de que puedo conocer, en algunos casos muy de cerca y en otros no tanto.
No puedo dedicarle todo el tiempo que quisiera a escribir delante de la pantalla;  a veces el tiempo sobra pero faltan las ideas, y en otras ocasiones sobran las ideas pero falta el tiempo. También ocurre que algunos momentos, cuando voy a escribir sobre algo descubres que ya se ha escrito mucho sobre “eso”, y no vale la pena alargar los temas, ni aportar más contenido de un tema que otros dominan de sobra.
Me imagino que a muchos de los que escriben con regularidad les pasarán cosas parecidas, pero sin duda, una de las cosas que más pena me da es cuando hago clic en algún enlace interesante y descubro que se trata de un post de un blog “muerto”.
Sí, esos blogs que permanecen indexados a los cuales somos capaces de acceder, aunque lleven meses o años literalmente colgados en la red, en los dos sentidos del término. Internet se convierte en una suerte de “limbo” para blogs cuyas páginas yacen esperando a que alguien vuelva a escribir sobre ellas. Blogs que nacen con ilusión y que tratan sobre temas tremendamente interesantes quedan en la chatarra de la blogosfera, esperando que alguien de con ellos vía google y los redescubra de alguna manera.
¿Por qué esa vida tan corta de algunos blogs? ¿Tienen un principio y un fin los blogs? Pues la respuesta es muy relativa, tan relativa como la disparidad de los blogs y de sus autores. Hay autores que se ponen como meta escribir todos los días del año; otros autores escriben con una cierta regularidad,, y por otro lado hay autores que escriben cuando les apetece, sin más.
Es lógico pensar que haya bitácoras que tienen un principio y un fin determinado, como por ejemplo los que van asociadas a alguna noble causa o reivindicación (por ejemplo, textos dedicados a recaudar fondos, protestas laborales, etc…) pero entiendo que no son la mayoría. La mayoría de los blogs empiezan con fuerza, con ganas, con ilusión, e incluso en ocasiones sus autores a lo largo del tiempo empiezan a ser reconocidos y a obtener cierto prestigio en otros medios.
Hay blogs de todo tipo: con posts más cortos o largos, con diseños “bonitos” o algo más complicados, con fotos o sin fotos, con muchos enlaces o con pocos…todas son bitácoras donde dejamos huella, pero el caso es que algunos continúan con el paso del tiempo, otros empiezan a actualizarse más lentamente y otros, simplemente, desaparecen. Una de las “excusas” a las que se recurre con más frecuencia es que con el auge de las redes sociales y la conexión permanente con los internautas que ello conlleva,  se consume mucho tiempo que se roba a la producción de posts…
¿ Razón de peso o argumento fácil para escribir menos? ¿Tiene que ver que seamos más o menos metódicos para escribir con una cierta regularidad? ¿Qué características diferencian al bloguero constante del que abandona su creación?
Yo propongo hacer un esfuerzo por no dejar morir a nuestros queridos hijitos, esas páginas y plantillas a las que les hemos dedicado tanto cariño. Una veces diremos cosas más interesantes y otras menos, pero sigamos compartiendo el conocimiento y desarrollando la filosofía 2.0.
No dejes morir a tu blog: el nunca lo haría

Extimidad 2.0: ¿retransmites tu vida por Internet?

Más de mil cámaras velan por su seguridad. Muchos de lo que leen ahora estas líneas recordarán la campaña que lanzó Metro Madrid hace unos años, y que fue aprovechada para hacer una película con el mismo nombre. El uso de cámaras de seguridad en comercios, instituciones y en la vía pública ha sido objeto de debate en múltiples ocasiones, cuestionando la conveniencia de que se muestren imágenes que en algún caso pudieran afectar a nuestra intimidad, independientemente de sean instrumentos muy válidos para garantizar la seguridad.

Curioso asunto, porque a muchos no les gusta que se vea su imagen, pero les encanta retransmitir su vida de forma constante. Más allá de que cada vez más personas anónimas salgan en medios de máxima difusión (como por ejemplo, en Callejeros, Vidas Anónimas, España Directo y programas de ese estilo),  para mi opinión, dos han sido los fenómenos que ha acelerado los procesos de extimización de la realidad individual: el primero,  la aparición de Gran Hermano. Se trataba, según Mercedes Milá, de un “experimento sociológico” (si realmente lo fue poco queda de él) donde podíamos escrutar como espectadores los comportamientos e interacciones de personas normales y corrientes. De alguna manera, fue la primera oportunidad que tuvimos en España de ver y oír el día a día de unas cuantas personas, lógicamente con su permiso e innumerables cláusulas firmadas en un contrato.
Algo antes, aunque casi de manera contemporánea, el teléfono móvil fue otro de los precursores de este tipo de comportamientos. Las preguntas que estamos acostumbrados a visualizar en nuestro muro de facebook o en el timeline de twitter  ( “¿Qué estás haciendo? ¿Qué pasa? O ¿Qué estas pensando?”, entre otras) ya eran muy prototípicas, y lo siguen siendo, de muchas conversaciones por teléfono. (“¿Dónde estás? ¿Te falta mucho para llegar? ¿Cuándo vas a venir?”) y cosas por ese estilo.
En todo caso queda claro a estas alturas que la explosión y el uso masivo de las redes sociales han generado algunas nuevas formas de relacionarnos con los demás, pero más aún si cabe, de retransmitir nuestra vida a través de Internet. Lejos quedan ya aquellas conversaciones por el ICQ (fue el primer servicio de mensajería instantánea y sigue vigente) y los chateos con el Messenger (aunque éste último ya nos permitía tener agregados a nuestros amigos o contactos, o incluso clasificarlos en diferentes categorías).
Actualmente no es raro (más bien es bastante habitual), que en los muros o en los timelines sepamos, aunque sea de modo simplificado, lo que están haciendo los demás. Podemos hacer una foto y enviarla a través de diferentes servicios casi en tiempo real para que nuestros contactos puedan verla; colgamos enlaces que consideramos interesantes, usamos el foursquare para que los demás nos ubiquen en un emplazamiento concreto y en la mayoría de las ocasiones decimos lo que estamos haciendo o lo que vamos a hacer ( “De paseo por la calle, hace mucho frío”, “Esperando a mi primo para irnos a la playa”, etc…)
Sin embargo, somos muy diversos, y nadie hace un uso exactamente igual de las redes que otra persona. Algunos necesitan un contacto permanente con las aplicaciones sociales, y otros les dan uso más limitado u ocasional. Ciertas personas prefieren mantener un cierto anonimato, y a otras no les importa, e incluso les gusta mostrar todos los aspectos de su vida, ya sea de una forma narrada o audiovisual (diría que hay usuarios de facebook que tienen las fotos de toda su vida repartidas en álbumes y a la vista de los demás).
 De ningún modo quiero hacer juicios de valor concretos sobre los diferentes usos de las redes sociales, yo soy usuario asiduo de ellas y les doy el uso que entiendo más conveniente; creo que la mayoría hará el resto. Tampoco toca hacer hoy una clasificación de tipos de usuarios de redes, en primer lugar porque ya circulan unas cuantas por Internet y sobre todo porque no es el objetivo de este post. El objetivo que me planteo hoy es si necesitamos en realidad compartir tanto y visibilizarnos ante los demás, o han sido las redes quienes han acelerado el ansia por compartir contenidos de todo tipo, pero en muchos casos contenidos de carácter personal.
Dejo varias preguntas abiertas: ¿Suplen las redes 2.0 a la vida 1.0? ¿Qué objetivos buscan los usuarios cuando publican en sus muros? ¿Es necesario retransmitir nuestra vida por Internet? ¿En qué medida lo haces tú?